Huel era el capitán del equipo de pelota del barrio de Flores. Le daba todos instrucciones como "tenés que correr hacia ashá, y pegarle juerte para ashá". En el equipo estaba Blito (el chiquillo de los chistes), Guidín( el chico lindo de los ojos claros) y otros más que no me acuerdo.
Blito estaba en el arco, ahi saltando hacia los costados, teniendo mucha atención de la pelota. Huel corría y corría y Guidín permanecía marcando a los del equipo contrario, mientras las chicas le gritaban piropos. Quiel miraba a sólo una de las chicas. Y se reía. Él siempre estaba feliz.
Ese día les tocaba jugar contra Fernet Atómico, un equipo del otro lado de la ciudad, de Quilmes.
En la orilla, les hacían barra Anti y Jilú, la francesa tierna y buena para reirse. Estaban e resto de las chicas que tomaban mates y conversaban de la vida.
En el primer tiempo jugaron casi iguales...de hecho, se empataron a un gol pero llegado el segundo tiempo Ensalada dió un vuelco. Los chicos corrieron, marcaron, apretaron..y qué creen?
2-1 si! 2-1 el marcador. Los chicos felices, las chicas contentas. Apareció el fernet, aparecieron los sánguches...y el resto de la tarde sólo fue disfrutar de las bondades argentinas , de la amistad y de recordar una y otra vez( una y otra vez) las jugadas que hicieron para llegar ahi.
lunes, 31 de mayo de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
Kita Sucududá
Kita era un niño muy especial. Un gordito rabioso, peleador y exagerado, pero generoso y amable. Con la mirada fuerte y el corazón ardiendo.
Kita pasaba los días pegándole con los tenedores a los tarros de café, a los platos y tazas."Sucududá, sucududá" decía todo el tiempo y le pegaba a todo, como con una batería. Pero de más grande pensó que sería bueno pensar en otras cosas más interesantes.Y fue así como probó una leche, un jugo, un vino. Y encontró que eran tan diferentes!Por lo que dijo, sería el mejor catador de líquidos que hubiese. Pero aún cuando iba al baño y nadie lo veía, tomaba el cepillo de dientes de él y el de papá, y seguía pegándole a las cosas y diciendo "sucududá".
Un día kita miró al espejo y este se empañó. Oyó una voz que decía : Ándate Kita, ándate!!!
Él no entendía qué pasaba. Y la voz le decía siempre :Ándate Kita, ándate!!!
Lapi, su novia del jardín le dijo: si tú dices siempre "soy tan bueno pa pegarle a las cosas" por qué no mejor eres baterista? Ándate! Ándate allá lejos!
Y ahi comprendió todo. Si la voz amigable y Lapi le decían que se fuera, era por algo. Uno a la gente que quiere no le dice cosas porque si.
Cuando salió ese día del jardín, tomó una micro, y luego otra y luego otra. Preguntando llegaría a Viento Malo, donde decían se podía formar uno de esos bateristas de los buenos. Sin antes decirle a Lapi que la esperaba allá lejos, donde de seguro se encontrarían a hacerse felices.
Kita tenía todo pa ser un rockstar. Voces amigables, su polola y todo lo demás. Lo único que le faltaba era decidirse. Y ya había partido.
Ahora uno prende la radio, y escucha un sonido constante. Es el bombo en negra de Kita, que anda por ahi, siendo feliz.
Kita pasaba los días pegándole con los tenedores a los tarros de café, a los platos y tazas."Sucududá, sucududá" decía todo el tiempo y le pegaba a todo, como con una batería. Pero de más grande pensó que sería bueno pensar en otras cosas más interesantes.Y fue así como probó una leche, un jugo, un vino. Y encontró que eran tan diferentes!Por lo que dijo, sería el mejor catador de líquidos que hubiese. Pero aún cuando iba al baño y nadie lo veía, tomaba el cepillo de dientes de él y el de papá, y seguía pegándole a las cosas y diciendo "sucududá".
Un día kita miró al espejo y este se empañó. Oyó una voz que decía : Ándate Kita, ándate!!!
Él no entendía qué pasaba. Y la voz le decía siempre :Ándate Kita, ándate!!!
Lapi, su novia del jardín le dijo: si tú dices siempre "soy tan bueno pa pegarle a las cosas" por qué no mejor eres baterista? Ándate! Ándate allá lejos!
Y ahi comprendió todo. Si la voz amigable y Lapi le decían que se fuera, era por algo. Uno a la gente que quiere no le dice cosas porque si.
Cuando salió ese día del jardín, tomó una micro, y luego otra y luego otra. Preguntando llegaría a Viento Malo, donde decían se podía formar uno de esos bateristas de los buenos. Sin antes decirle a Lapi que la esperaba allá lejos, donde de seguro se encontrarían a hacerse felices.
Kita tenía todo pa ser un rockstar. Voces amigables, su polola y todo lo demás. Lo único que le faltaba era decidirse. Y ya había partido.
Ahora uno prende la radio, y escucha un sonido constante. Es el bombo en negra de Kita, que anda por ahi, siendo feliz.
Cumbia, fucsia y Ti
Ti era una pequeña muralla de color azul. Le encantaba ser muralla, para quedarse quieto en mitad de la ciudad. Mirar a los árboles de enfrente, a las nubes que parecen figuras. Le encantaba que pasaran los chiquillos a hacerle grafitis, porque se sentía como importante que le escribieran encima.
Derrepente pasó un auto. Se detuvo mucho más allá, dos paredes más allá. Pero se devolvió, y salió una canción fucsia, color que no era de su gusto, ni de incumbencia. Era tan extraño que una canción anduviera en auto por esas tierras, que de pura curiosidad Tí se quedó mirándola.
La canción se bajó del auto y se le abrazó.
Tí quedó empapado de ese fucsia el resto del día, y silbó varias mañanas una canción. Las semillas de los arboles se movían al ritmo como un maracón y el viento que paseaba por ahi pasaba entre las ramas haciendo la melodía de la gaita.
Pasaron muchos días. Y a tí aún le quedaban algunas marquitas del paso de la canción Fucsia
Derrepente pasó un auto. Se detuvo mucho más allá, dos paredes más allá. Pero se devolvió, y salió una canción fucsia, color que no era de su gusto, ni de incumbencia. Era tan extraño que una canción anduviera en auto por esas tierras, que de pura curiosidad Tí se quedó mirándola.
La canción se bajó del auto y se le abrazó.
Tí quedó empapado de ese fucsia el resto del día, y silbó varias mañanas una canción. Las semillas de los arboles se movían al ritmo como un maracón y el viento que paseaba por ahi pasaba entre las ramas haciendo la melodía de la gaita.
Pasaron muchos días. Y a tí aún le quedaban algunas marquitas del paso de la canción Fucsia