lunes, 31 de mayo de 2010

Ensaladita futbol club

Huel era el capitán del equipo de pelota del barrio de Flores. Le daba todos instrucciones como "tenés que correr hacia ashá, y pegarle juerte para ashá". En el equipo estaba Blito (el chiquillo de los chistes), Guidín( el chico lindo de los ojos claros) y otros más que no me acuerdo.

Blito estaba en el arco, ahi saltando hacia los costados, teniendo mucha atención de la pelota. Huel corría y corría y Guidín permanecía marcando a los del equipo contrario, mientras las chicas le gritaban piropos. Quiel miraba a sólo una de las chicas. Y se reía. Él siempre estaba feliz.

Ese día les tocaba jugar contra Fernet Atómico, un equipo del otro lado de la ciudad, de Quilmes.

En la orilla, les hacían barra Anti y Jilú, la francesa tierna y buena para reirse. Estaban e resto de las chicas que tomaban mates y conversaban de la vida.

En el primer tiempo jugaron casi iguales...de hecho, se empataron a un gol pero llegado el segundo tiempo Ensalada dió un vuelco. Los chicos corrieron, marcaron, apretaron..y qué creen?

2-1 si! 2-1 el marcador. Los chicos felices, las chicas contentas. Apareció el fernet, aparecieron los sánguches...y el resto de la tarde sólo fue disfrutar de las bondades argentinas , de la amistad y de recordar una y otra vez( una y otra vez) las jugadas que hicieron para llegar ahi.

miércoles, 21 de abril de 2010

Kita Sucududá

Kita era un niño muy especial. Un gordito rabioso, peleador y exagerado, pero generoso y amable. Con la mirada fuerte y el corazón ardiendo.

Kita pasaba los días pegándole con los tenedores a los tarros de café, a los platos y tazas."Sucududá, sucududá" decía todo el tiempo y le pegaba a todo, como con una batería. Pero de más grande pensó que sería bueno pensar en otras cosas más interesantes.Y fue así como probó una leche, un jugo, un vino. Y encontró que eran tan diferentes!Por lo que dijo, sería el mejor catador de líquidos que hubiese. Pero aún cuando iba al baño y nadie lo veía, tomaba el cepillo de dientes de él y el de papá, y seguía pegándole a las cosas y diciendo "sucududá".

Un día kita miró al espejo y este se empañó. Oyó una voz que decía : Ándate Kita, ándate!!!
Él no entendía qué pasaba. Y la voz le decía siempre :Ándate Kita, ándate!!!

Lapi, su novia del jardín le dijo: si tú dices siempre "soy tan bueno pa pegarle a las cosas" por qué no mejor eres baterista? Ándate! Ándate allá lejos!
Y ahi comprendió todo. Si la voz amigable y Lapi le decían que se fuera, era por algo. Uno a la gente que quiere no le dice cosas porque si.

Cuando salió ese día del jardín, tomó una micro, y luego otra y luego otra. Preguntando llegaría a Viento Malo, donde decían se podía formar uno de esos bateristas de los buenos. Sin antes decirle a Lapi que la esperaba allá lejos, donde de seguro se encontrarían a hacerse felices.

Kita tenía todo pa ser un rockstar. Voces amigables, su polola y todo lo demás. Lo único que le faltaba era decidirse. Y ya había partido.

Ahora uno prende la radio, y escucha un sonido constante. Es el bombo en negra de Kita, que anda por ahi, siendo feliz.

Cumbia, fucsia y Ti

Ti era una pequeña muralla de color azul. Le encantaba ser muralla, para quedarse quieto en mitad de la ciudad. Mirar a los árboles de enfrente, a las nubes que parecen figuras. Le encantaba que pasaran los chiquillos a hacerle grafitis, porque se sentía como importante que le escribieran encima.

Derrepente pasó un auto. Se detuvo mucho más allá, dos paredes más allá. Pero se devolvió, y salió una canción fucsia, color que no era de su gusto, ni de incumbencia. Era tan extraño que una canción anduviera en auto por esas tierras, que de pura curiosidad Tí se quedó mirándola.

La canción se bajó del auto y se le abrazó.
Tí quedó empapado de ese fucsia el resto del día, y silbó varias mañanas una canción. Las semillas de los arboles se movían al ritmo como un maracón y el viento que paseaba por ahi pasaba entre las ramas haciendo la melodía de la gaita.

Pasaron muchos días. Y a tí aún le quedaban algunas marquitas del paso de la canción Fucsia

viernes, 16 de octubre de 2009

Ga-gá (o Gata Galleta)

GaGa


Caminaba coqueta por el sol, Gata Galleta y su sonido "clack,clack". Vivía en un cité del barrio Yungay, al fondo, casi llegando al final.Se meneaba por las tardes por entre las plantitas y miraba de reojo a los pulgones que la miraban desde los espacios que dejaban los pastelones.

Gata Galleta, no era una gata cualquiera. Menos una galleta cualquiera. Estaba rellena de crema de frutilla picante, parece que tenía algunos toques de genjibre. Tenía los ojos azules como el cielo y se reía a carcajadas chistosas. Quien pasara por ahi,también se terminaba por tentar de la risa, haciendo carcajadas de esas que uno termina pies arriba en el suelo .

Gagá( como le decían sus amigos)recibía hace tiempo,cada mañana un sobre con papeles de colores. Todos (unos 10 más o menos) venían en un sobre morado, con un Ga Ga bien grande en la parte de adelante. En la parte de atrás decía : Remitente ¿quién sabe?
Ese era uno de los secretos que Gagá tenía sin resolver. En varios años todavía no podía saber quien era ese remitente secreto. Sólo sabía que cada día, lloviera, temblara, granizara o brillara el sol, ella recibía un sobre igual. Morado, con 10 hojas de colores.
La única diferencia que había, era que en la primera carta que recibió, decía también:

Aquí tienes estas hojas para que hagas cajitas y otras figuritas de papel.Cuando tengas hartas, avísame con el pensamiento y yo vendré desde donde esté, para contarte el resto del secreto.

Pero esa mañana de octubre, venía un sobre más grande, más morado, con una cinta amarilla.¿Qué vendría adentro? ¿sabría Gata Galleta por fin quién era el/la/lo que le enviaba tales sobres?

El Inicio

Hace un rato, me decían que estaba loca. Sí, lo estoy un poco harto.
Lo que partió como un juego con la hija de una amiga, me hizo intentar hacerle un regalo-experimento-práctica a los amigos con hijos. Algunos los conozco más porque los he cuidado o porque me encanta revolcarme en el suelo inventando historias y haciéndoles caso a los que tienen más razón que yo: los niños.

A Martina( musa del primer cuento), Amanda( a Amandix Musical y su talento de fábrica),Paz( puro amor!!), Vicente (qué risa más pegote!), Alejandro(ya te conoceré la próxima semana), Lena( Gracias chicos por dejarme ocupar su nombre en mis otras fantasías),Amaya,etc. A los hijos que vienen, a los que ya están y no conozco. A Pancha Naranja y Cote, mis sobrinas que amo desde lejos.A la Toña, que más de alguna vez me reí a carcajadas y se rieron de mi por seguirle la corriente. A los hijos de los que compartimos algo más que amistad.

Espero sus comentarios e ideas. A ver si resulta.



Un abrazo



Tía Mapapo
(bueno, para toña, Juanita Pérez)